[Opiniones Abiertas #2] La Convención se defiende

Esta sección tiene por objetivo difundir las opiniones de las y los jóvenes sobre la CC, quienes son parte fundamental de este proceso.

 

El hecho que el apruebo se impusiera con el 80% de los votos en el plebiscito por la redacción de una Nueva Constitución, y que la opción de rechazo -concentrada en la derecha- no alcanzara el tercio necesario para ser relevantes en la Convención, no ha significado el fin de la campaña de aquella opción. La derecha no ha abandonado la fantasía de conservar la Constitución establecida en dictadura. Hoy, apuesta por la deslegitimación del órgano constituyente para conseguir ganar el plebiscito de salida o, al menos, que el resultado de la Convención sea profundamente cuestionado. En este sentido, la “nueva franja electoral” del rechazo son los constantes ataques a cada pequeña decisión que se toma en aquel espacio de deliberación. En las primeras semanas de funcionamiento de la CC, hemos sido testigos de cómo estas críticas surgen como respuesta a noticias falsas, provocaciones, o manipulaciones de los hechos acontecidos en el cotidiano.


Uno de los últimos temas en discusión fue el de las asignaciones de los convencionales, y como, supuestamente, subieron sus sueldos. Esto no sólo ignora la diferencia entre los recursos otorgados para contratar asesores, hacer trabajo territorial y otros ítems y la remuneración correspondiente por su desempeño como convencionales, sino que anunciarlo como una alza de salarios es un acto engañoso. Cabe aclarar que para que un incremento en los honorarios debe existir una causa inicial; mientras que, según la ley, las asignaciones son establecidas por el Reglamento de la Convención.


Ahora bien, cuando la bancada del rechazo agota su capacidad para inventar noticias, han optado por presionar al pleno a tomar acciones que luego pueden denostar por totalitarias. Para esto, basta ver lo que implicó poner al excomandante en Jefe de la Armada y edecán de Augusto Pinochet, el convencional Jorge Arancibia (Distrito 7) en la comisión de DD.HH. Una decisión que es, por lo bajo, inaceptable para un grupo que ha recibido audiencias públicas de víctimas de violaciones a sus derechos fundamentales. La solución, razonable, fue excluirlo de esas audiencias lo cual generó cuestionamientos por representantes de la derecha, que juzgaron esta medida como antidemocrática. Un punto destacado de estas críticas fueron las declaraciones de Marcela Cubillos (Distrito 21), quien señaló, a través de su cuenta de Twitter, que acudiría a “instancias internacionales si es necesario, para denunciar y frenar este abuso de poder y violación a las garantías democráticas”. Poner a Arancibia en la comisión de DD.HH fue una decisión política tomada por toda la bancada de derecha, con el propósito de generar una reacción de las y otros convencionales que permitiera atacarlos.


Sin embargo, cuando las estrategias mencionadas no funcionaron, el rechazo no debe preocuparse: siempre es posible manipular las narrativas sobre lo que sucede al interior de la Convención. Esto es particularmente factible si se tiene el respaldo de los medios de comunicación establecidos. De este modo, hemos escuchado desde convencionales como Constanza Hube cuestionando que la comisión de reglamento haya decidido no seguir sesionando pasadas las una de la mañana (pues ella no podía sesionar al día siguiente en horario laboral), hasta señalar que la Convención está amenazando el carácter de república democrática de nuestro país. Lo que pasa dentro de la CC es manipulado para adherir al relato derechista: la Convención no trabaja; la Convención es totalitaria; la Convención es un gasto de los recursos de todos los chilenos.


Si se le suman a estos ataques internos para deslegitimar la Convención las arremetidas de grupos de presión externos (que buscan, por cierto, defender sus propios intereses), tenemos una amenaza real a la legitimación del proceso. Empresarios que manifiestan su preocupación sobre los cambios que se logren en este espacio y ex miembros del Tribunal Constitucional recalcando la importancia del órgano y sugiriendo que la Convención pretende destruir esta entidad. Se trata de personas desconocidas para gran parte de la población, pero que tienen espacio en medios como El Mercurio, que opta por darles atención y, así, también colaboran con deslegitimar el proceso constituyente y mantener la actual Constitución. Pues, finalmente, es la Constitución de la dictadura la que les garantiza sus privilegios y les permite defender sus intereses en desmedro del bien común.


Las posibilidades de que estos ataques dañen la imagen del proceso son reales, pero que aquello implique un retorno a la Constitución de elaborada en la década de 1980 son casi nulas, ¿o acaso si éste sufre un traspié volveremos tranquilamente al 17 de octubre del 2019? Si el proceso falla, probablemente estaremos ingresando a una crisis política aún más profunda, de la cual costará muchos años salir. La Convención Constitucional es el órgano que nos permite fortalecer nuestras instituciones y superar los límites de lo posible que estableció la dictadura. Proteger a la Convención de estos ataques es tarea de todos.




Florencia Atria

19 años. Estudiante de Derecho. Militante de Revolución Democrática.